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FRASES Y REFLEXIONES, LAS MEJORES FRASES ... BIENVENIDOS.

fraseyreflexion

sábado, 27 de abril de 2013

TANTO PARA APRENDER

Aprendí que la mayoría de las cosas por las que me preocupo, nunca suceden.

Aprendí que cada logro, alguna vez fue considerado imposible.

Aprendí que nada de valor se obtiene sin esfuerzo.

Aprendí que la expectativa, es con frecuencia mejor que el suceso en sí.

Aprendí que aún cuando tengo molestias, no necesito ser una molestia.

Aprendí que nunca hay que dormirse, sin resolver una discusión pendiente.

Aprendí que no debemos mirar atrás, excepto para aprender.

Aprendí que cuando alguien aclara que se trata de principios y no de dinero, por lo general se trata de dinero.

Aprendí que hay que luchar por las cosas en las que creemos.

Aprendí que las personas son tan felices como deciden serlo.

Aprendí que la mejor y más rápida manera de apreciar a otras personas, es tratar de hacer su trabajo.

Aprendí que los días pueden ser largos, pero la vida es corta.

Aprendí que si tu vida está libre de fracasos, es porque no has arriesgado lo suficiente.

Aprendí que es bueno estar satisfecho con lo que tenemos, pero nunca con lo que somos.

Aprendí que podemos ganar un centavo en forma deshonesta, pero que más tarde este nos costará una fortuna.

Aprendí que debo ganar dinero, antes de gastarlo.

Aprendí que debemos apreciar a nuestros hijos por lo que son y no por lo que deseamos que sean.

Aprendí que el odio es como el ácido: destruye el recipiente que lo contiene.

Aprendí que planear una venganza, sólo permite que las personas que nos hirieron lo hagan por más tiempo.

Aprendí que las personas tienen tanta prisa por lograr "buena vida", que con frecuencia la vida pasa a su lado y no la ven.

Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro; que todavía hay muchos buenos libros para leer, puestas de sol que ver, amigos que visitar, gente a quien amar y viejos perros con quienes pasear.

Aprendí que todavía tengo mucho que aprender.

Tomado del libro "La culpa es de la vaca"


sábado, 16 de febrero de 2013

LA ANSIEDAD

No hay nada de malo en la ansiedad.
Aunque no podamos controlar el tiempo de Dios, forma parte de la condición humana que deseemos recibir lo más rápido posible aquello que esperamos.
O alejar inmediatamente aquello que nos causa pavor.
Eso sucede desde nuestra infancia hasta el momento en el que la vida comienza a dejarnos indiferentes. Porque, mientras estemos intensamente conectados con el momento presente, estaremos siempre esperando con ansiedad a alguien o algo.
¿Cómo decirle a un corazón apasionado que esté tranquilo, que contemple los milagros de la Creación en silencio, que se libere de las tensiones, de los miedos y de las preguntas sin respuesta?
La ansiedad forma parte del amor, y no hay que culparla por ello.
¿Cómo decirle a alguien que ha invertido su vida y sus bienes en un sueño, y no obtiene resultados, que no se preocupe? Aunque el agricultor no puede acelerar el
paso de las estaciones para recoger el fruto de lo que ha plantado, espera impaciente la llegada del otoño y de la cosecha.
¿Cómo pedirle a un guerrero que no esté ansioso antes de un combate?
Se ha entrenado hasta el agotamiento para ese momento, ha dado lo mejor de sí mismo, cree estar preparado, pero teme que los resultados no sean los que espera.
Por tanto, la ansiedad nace con el hombre. Y, como nunca vamos a poder dominarla, hemos de aprender a convivir con ella del mismo modo que el hombre ha aprendido a convivir con las tempestades.
Sin embargo, para aquellos que no consigan aprender a convivir con ella, la vida está destinada a ser una pesadilla.
Lo que deberían agradecer —cada una de las horas que forman un día— se convierte en una maldición. Quieren que el tiempo pase más rápido, sin darse cuenta de que eso también los conduce más rápido al encuentro de la Dama de la Guadaña.
Y lo que es peor: para intentar alejar la ansiedad, hacen cosas que los ponen más nerviosos todavía.
Una madre, mientras espera que su hijo regrese a casa, empieza a imaginar lo peor.
«Mi amada es mía y yo soy suyo. Cuando se fue, la busqué por las calles de la ciudad y no la encontré.» Y por cada esquina por la que paso, y por cada persona a la que le pregunto y no obtengo noticias, dejo que la ansiedad normal del amor se transforme en desesperación.
El trabajador, mientras aguarda el fruto de su trabajo, procura ocuparse con otras tareas, y cada una de ellas le supondrá más momentos de espera. Poco tiempo después, la ansiedad de uno se convirtió en la ansiedad de muchos, y ya no es capaz de mirar al cielo, ni a las estrellas, ni a los niños que juegan en la calle.
Y la madre, el amado y el trabajador dejan de vivir sus vidas y sólo esperan lo peor, hacen caso de los rumores, se quejan de que el día no se acaba nunca. Se vuelven agresivos con los amigos, con la familia, con los empleados. Se alimentan mal, comen mucho o no pueden ingerir nada. Y, por la noche, ponen la cabeza sobre la almohada, pero no pueden dormir.
Es entonces cuando la ansiedad teje un velo, y ya no son los ojos del cuerpo, sino los del alma, los que ven.
Y los ojos del alma están turbios porque no descansan.
En ese momento, se instala en nosotros uno de los peores enemigos del ser humano: la obsesión.
La obsesión llega y dice:
«Tu destino a partir de ahora me pertenece. Haré que busques cosas que no existen.
»Tu alegría de vivir también me pertenece. Porque tu corazón ya no tendrá paz, porque estoy expulsando el entusiasmo y ocupando su lugar.
»Dejaré que el miedo se esparza por el mundo y estarás siempre aterrado, sin saber por qué. No necesitas saberlo: tienes que estar aterrado, y así alimentar cada vez más el miedo.
»Tu trabajo, que antes era una Ofrenda, ahora es mío. Los demás dirán que eres un ejemplo porque te esfuerzas más allá de tus límites, y les sonreirás y agradecerás el cumplido.
»Pero en tu corazón yo diré que tu trabajo ahora es mío y eso hará que te alejes de todo y de todos: de tus amigos, de tu hijo, de ti mismo.
»Trabaja más para conseguir no pensar. Trabaja más de la cuenta para dejar de vivir totalmente.
»Tu Amor, que antes era la manifestación de la Energía Divina, también me pertenece. Y esa persona a la que amas no podrá alejarse ni un momento siquiera, porque yo estoy en su alma y le digo: “Cuidado, puede que se marche y no vuelva.”
»Tu hijo, que antes debía seguir su propio camino en el mundo, ahora va a ser mío. Así, haré que lo rodees de atenciones innecesarias, que acabes con su gusto por la aventura y por el riesgo, que lo hagas sufrir cada vez que te desagrade y se sienta culpable por no haberse comportado tal y como esperabas de él.»
Por tanto, aunque la ansiedad forme parte de la vida, no dejes nunca que sea ella la que controle tus movimientos.
Si se acerca demasiado, dile: «No me preocupa el día de mañana, porque Dios ya está allí, esperándome.»
Si intenta convencerte de que ocuparse de muchas cosas es disfrutar de una vida productiva, di: «Necesito ver las estrellas para inspirarme y poder hacer bien mi trabajo.»
Si te amenaza con el fantasma del hambre, di: «No sólo de pan vive el hombre,
sino también de la palabra que viene del Cielo.»
Si te dice que tu amor tal vez no regrese, di: «Mi amada es mía, y yo soy suyo. En este momento, está apacentando los rebaños entre los ríos, y puedo escuchar su canto, incluso en la distancia. Cuando vuelva, estará cansada y feliz. Y yo le daré de comer y velaré su sueño.»
Si te dice que tu hijo, al que has dedicado todo tu amor, no te corresponde, contesta: «El exceso de cuidado destruye el alma y el corazón, porque vivir es un acto de coraje. Y un acto de coraje es siempre un acto de amor.»
De ese modo, mantendrás la ansiedad a distancia.
Ella no va a desaparecer nunca. Pero la verdadera sabiduría de la vida es entender que podemos ser señores de aquellas cosas que pretendían esclavizarnos.

Manuscrito Encontrado en Accra

viernes, 15 de febrero de 2013

REFLEXIÓN


AL MORIR UN HOMBRE HIZO 3 PEDIDOS:





1) Que su ataúd fuese cargado por los mejores médicos de la época.
2) Que los tesoros que tenia, fueran esparcidos por el camino hasta su tumba.
3) Que sus manos quedaran en el aire fuera del ataúd a la vista de todos.

Alguien asombrado le pregunto cuales eran sus razones?
El explico:
1) Quiero que los mas eminentes medicos carguen mi ataud, para demostrar que ellos NO tienen ante la muerte el poder de curar. 2) Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros, para que todos puedan ver que los bienes materiales aqui conquistados, aqui se quedan.
3) Quiero que mis manos queden descubiertas fuera del ataud, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacias, y con las manos vacias partimos, al morir nada material te llevas...

"EL TIEMPO" es el tesoro mas valioso que tenemos, podemos producir mas dinero, pero no mas tiempo...!

EL MEJOR REGALO que le puedes dar a alguien es TU TIEMPO

lunes, 4 de febrero de 2013

El trabajo



El trabajo es la manifestación del Amor que une a los seres humanos. Por medio de él, descubrimos que no somos capaces de vivir sin el otro y que el otro también necesita de nosotros.
Hay dos tipos de trabajo.
El primero es el que la gente hace sólo por deber y para ganarse el pan de cada día. En ese caso, las personas sólo venden su tiempo, sin entender que jamás podrán volver a comprarlo.
Se pasan la vida entera soñando con el día en que podrán por fin descansar. Cuando ese día llega, ya están demasiado viejos para disfrutar de todo lo que la vida les puede ofrecer.
Esas personas jamás asumen la responsabilidad de sus actos. Dicen: «No tengo elección.»
Pero está el segundo tipo de trabajo.
Aquel que la gente también acepta para ganarse el pan de cada día, pero en el que procuran ocupar cada minuto con dedicación y amor a los demás.
A ese segundo trabajo lo llamamos Ofrenda. Porque puede haber dos personas que cocinan la misma comida y usan exactamente los mismos ingredientes; pero una de ellas puso Amor en lo que hacía, mientras que la otra sólo intentaba alimentarse. El resultado será completamente diferente, aunque el amor no se pueda ver ni pesar en una balanza.
La persona que hace la Ofrenda siempre recibe una recompensa. Cuanto más comparte su afecto, más se multiplica su afecto.

domingo, 30 de diciembre de 2012

El ser humano

"El ser humano tiene una gigantesca dificultad para concentrarse en el presente; siempre está pensando en lo que hizo, cómo podría haberlo hecho mejor, cuáles fueron las consecuencias de sus actos, por qué no actuó como debería haber actuado. O si no se preocupa por el futuro, por lo que va a hacer mañana, qué providencias debe tomar, cuál es el peligro que le espera a la vuelta de la esquina, cómo evitar lo que no desea y cómo conseguir lo que siempre soñó." 

Aleph Paulo Coelho 

El mundo nunca estuvo tan dividido como ahora


 Los jóvenes salen de la universidad y no consiguen empleo. Los viejos llegan a la jubilación sin tener dinero para nada. Los adultos no tienen tiempo de soñar, pasan de las ocho de las mañana a las cinco de la tarde luchando para sostener a la familia, pagar el colegio de los hijos, enfrentando aquello que todos conocemos con el nombre resumido de “dura realidad”.
El mundo nunca estuvo tan dividido como ahora: guerras religiosas, genocidios, falta de respeto por el planeta, crisis económicas, depresión, pobreza. Todos queriendo resultados inmediatos para resolver cuando menos algunos de los problemas del mundo o de su vida personal. Pero las cosas parecen más negras a medida que avanzamos hacia el futuro. 

traductor