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FRASES Y REFLEXIONES, LAS MEJORES FRASES ... BIENVENIDOS.

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sábado, 18 de mayo de 2013

LA FELICIDAD ESCONDIDA

LA FELICIDAD ESCONDIDA






















Un poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura. uno de ellos dijo:

-Debemos quitarles algo a los seres humanos, pero ¿que?

Despes de mucho pensar, uno dijo:

-¡Ya sé! Vamos a quitarles la felicidad. El problema es donde esconderla para que no puedan encontrarla.

Propuso el primero:

- Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo.

-no, recuerda que tienen fuerza; alguno podría subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán dónde está- replicó otro.

Se escuchó una nueva propuesta:

-entonces vamos a esconderla en el fondo del mar.

Otro señaló:

-No , no olvides que son curiosos, alguno podría construir un aparato para bajar, y entonces la encontrarán.

-Escondámosla en un planeta bien lejano de la tierra- propuso otro.

-No- le dijeron. recuerda que les dieron inteligencia, y un día alguno va a construir una nave para viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad.

El duende más veterano, que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas, dijo:

-Creo saber dónde ponerla para que nunca la encuentren.

todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono:

-¿Dónde?

- La esconderemos dentro de ellos mismos; estarán tan ocupados buscándola afuera que nunca la encontrarán.

Todos estuvieron de acuerdo, y desde ese entonces ha sido así:

"EL HOMBRE SE PASA LA VIDA BUSCANDO LA FELICIDAD SIN SABER QUE LA LLEVA CONSIGO"
extraída del libro la culpa es de la vaca

jueves, 16 de mayo de 2013

LA FELICIDAD ES EL CAMINO

LA FELICIDAD ES EL CAMINO 



Nos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de casarnos, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después de tener otro...

Entonces nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son lo suficientemente grandes, y pensamos que nos sentiremos felices cuando lo sean. Después nos lamentamos porque son adolescentes difíciles de tratar; ciertamente, nos sentiremos más felices cuando salgan de esa etapa.

Nos decimos que nuestra vida será completa cuando a nuestro(a) esposo(a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados.

La verdad es que no hay mejor momento que este para ser felices. Si no es ahora, ¿cuándo?

Una de nuestras frases favoritas es de Alfred de Souza:

Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar; entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran mi vida.

Esta perspectiva nos ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino. Debemos atesorar cada momento, mucho más cuando lo compartimos con alguien especial, y recordar que el tiempo no espera a nadie.

No espere hasta terminar la escuela, hasta volver a la escuela, hasta bajar diez libras, hasta tener hijos, hasta que los hijos vayan a la escuela, hasta que se case, hasta que se divorcie, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que muera, para aprender que no hay mejor momento que este para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino.

viernes, 10 de mayo de 2013

LAS METAS

LAS METAS


Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanzar altura con un solo vuelo. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.

Nadie recoge cosecha sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra. Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se meten en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega a puerto sin remar muchas veces.

Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas. Nadie hace obras sin martillas sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a sí mismo. Nadie llega a la otra orilla sin haber hecho puentes para cruzar. Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de la vida.

Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad. Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible. Nadie conoce la oportunidad hasta que esta pasa por un lado y deja ir. Nadie encuentra el pozo del placer hasta caminar por la sed del desierto.

Pero nadie deja de llegar, cuando se tiene la claridad del don, el crecimiento de la voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de sí mismo. Nadie deja de arder con fuego dentro sin antes saber lo que es el calor de la amistad. Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone.

Si sacas todo lo que tienes y confías en ti, esfuérzate, ¡porqu
e lo vas a lograr!

Lección: Cada persona debe hacer su mejor esfuerzo para conseguir sus propias metas.

Tomado del libro "La culpa es de la vaca"

sábado, 27 de abril de 2013

TANTO PARA APRENDER

Aprendí que la mayoría de las cosas por las que me preocupo, nunca suceden.

Aprendí que cada logro, alguna vez fue considerado imposible.

Aprendí que nada de valor se obtiene sin esfuerzo.

Aprendí que la expectativa, es con frecuencia mejor que el suceso en sí.

Aprendí que aún cuando tengo molestias, no necesito ser una molestia.

Aprendí que nunca hay que dormirse, sin resolver una discusión pendiente.

Aprendí que no debemos mirar atrás, excepto para aprender.

Aprendí que cuando alguien aclara que se trata de principios y no de dinero, por lo general se trata de dinero.

Aprendí que hay que luchar por las cosas en las que creemos.

Aprendí que las personas son tan felices como deciden serlo.

Aprendí que la mejor y más rápida manera de apreciar a otras personas, es tratar de hacer su trabajo.

Aprendí que los días pueden ser largos, pero la vida es corta.

Aprendí que si tu vida está libre de fracasos, es porque no has arriesgado lo suficiente.

Aprendí que es bueno estar satisfecho con lo que tenemos, pero nunca con lo que somos.

Aprendí que podemos ganar un centavo en forma deshonesta, pero que más tarde este nos costará una fortuna.

Aprendí que debo ganar dinero, antes de gastarlo.

Aprendí que debemos apreciar a nuestros hijos por lo que son y no por lo que deseamos que sean.

Aprendí que el odio es como el ácido: destruye el recipiente que lo contiene.

Aprendí que planear una venganza, sólo permite que las personas que nos hirieron lo hagan por más tiempo.

Aprendí que las personas tienen tanta prisa por lograr "buena vida", que con frecuencia la vida pasa a su lado y no la ven.

Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro; que todavía hay muchos buenos libros para leer, puestas de sol que ver, amigos que visitar, gente a quien amar y viejos perros con quienes pasear.

Aprendí que todavía tengo mucho que aprender.

Tomado del libro "La culpa es de la vaca"


sábado, 16 de febrero de 2013

LA ANSIEDAD

No hay nada de malo en la ansiedad.
Aunque no podamos controlar el tiempo de Dios, forma parte de la condición humana que deseemos recibir lo más rápido posible aquello que esperamos.
O alejar inmediatamente aquello que nos causa pavor.
Eso sucede desde nuestra infancia hasta el momento en el que la vida comienza a dejarnos indiferentes. Porque, mientras estemos intensamente conectados con el momento presente, estaremos siempre esperando con ansiedad a alguien o algo.
¿Cómo decirle a un corazón apasionado que esté tranquilo, que contemple los milagros de la Creación en silencio, que se libere de las tensiones, de los miedos y de las preguntas sin respuesta?
La ansiedad forma parte del amor, y no hay que culparla por ello.
¿Cómo decirle a alguien que ha invertido su vida y sus bienes en un sueño, y no obtiene resultados, que no se preocupe? Aunque el agricultor no puede acelerar el
paso de las estaciones para recoger el fruto de lo que ha plantado, espera impaciente la llegada del otoño y de la cosecha.
¿Cómo pedirle a un guerrero que no esté ansioso antes de un combate?
Se ha entrenado hasta el agotamiento para ese momento, ha dado lo mejor de sí mismo, cree estar preparado, pero teme que los resultados no sean los que espera.
Por tanto, la ansiedad nace con el hombre. Y, como nunca vamos a poder dominarla, hemos de aprender a convivir con ella del mismo modo que el hombre ha aprendido a convivir con las tempestades.
Sin embargo, para aquellos que no consigan aprender a convivir con ella, la vida está destinada a ser una pesadilla.
Lo que deberían agradecer —cada una de las horas que forman un día— se convierte en una maldición. Quieren que el tiempo pase más rápido, sin darse cuenta de que eso también los conduce más rápido al encuentro de la Dama de la Guadaña.
Y lo que es peor: para intentar alejar la ansiedad, hacen cosas que los ponen más nerviosos todavía.
Una madre, mientras espera que su hijo regrese a casa, empieza a imaginar lo peor.
«Mi amada es mía y yo soy suyo. Cuando se fue, la busqué por las calles de la ciudad y no la encontré.» Y por cada esquina por la que paso, y por cada persona a la que le pregunto y no obtengo noticias, dejo que la ansiedad normal del amor se transforme en desesperación.
El trabajador, mientras aguarda el fruto de su trabajo, procura ocuparse con otras tareas, y cada una de ellas le supondrá más momentos de espera. Poco tiempo después, la ansiedad de uno se convirtió en la ansiedad de muchos, y ya no es capaz de mirar al cielo, ni a las estrellas, ni a los niños que juegan en la calle.
Y la madre, el amado y el trabajador dejan de vivir sus vidas y sólo esperan lo peor, hacen caso de los rumores, se quejan de que el día no se acaba nunca. Se vuelven agresivos con los amigos, con la familia, con los empleados. Se alimentan mal, comen mucho o no pueden ingerir nada. Y, por la noche, ponen la cabeza sobre la almohada, pero no pueden dormir.
Es entonces cuando la ansiedad teje un velo, y ya no son los ojos del cuerpo, sino los del alma, los que ven.
Y los ojos del alma están turbios porque no descansan.
En ese momento, se instala en nosotros uno de los peores enemigos del ser humano: la obsesión.
La obsesión llega y dice:
«Tu destino a partir de ahora me pertenece. Haré que busques cosas que no existen.
»Tu alegría de vivir también me pertenece. Porque tu corazón ya no tendrá paz, porque estoy expulsando el entusiasmo y ocupando su lugar.
»Dejaré que el miedo se esparza por el mundo y estarás siempre aterrado, sin saber por qué. No necesitas saberlo: tienes que estar aterrado, y así alimentar cada vez más el miedo.
»Tu trabajo, que antes era una Ofrenda, ahora es mío. Los demás dirán que eres un ejemplo porque te esfuerzas más allá de tus límites, y les sonreirás y agradecerás el cumplido.
»Pero en tu corazón yo diré que tu trabajo ahora es mío y eso hará que te alejes de todo y de todos: de tus amigos, de tu hijo, de ti mismo.
»Trabaja más para conseguir no pensar. Trabaja más de la cuenta para dejar de vivir totalmente.
»Tu Amor, que antes era la manifestación de la Energía Divina, también me pertenece. Y esa persona a la que amas no podrá alejarse ni un momento siquiera, porque yo estoy en su alma y le digo: “Cuidado, puede que se marche y no vuelva.”
»Tu hijo, que antes debía seguir su propio camino en el mundo, ahora va a ser mío. Así, haré que lo rodees de atenciones innecesarias, que acabes con su gusto por la aventura y por el riesgo, que lo hagas sufrir cada vez que te desagrade y se sienta culpable por no haberse comportado tal y como esperabas de él.»
Por tanto, aunque la ansiedad forme parte de la vida, no dejes nunca que sea ella la que controle tus movimientos.
Si se acerca demasiado, dile: «No me preocupa el día de mañana, porque Dios ya está allí, esperándome.»
Si intenta convencerte de que ocuparse de muchas cosas es disfrutar de una vida productiva, di: «Necesito ver las estrellas para inspirarme y poder hacer bien mi trabajo.»
Si te amenaza con el fantasma del hambre, di: «No sólo de pan vive el hombre,
sino también de la palabra que viene del Cielo.»
Si te dice que tu amor tal vez no regrese, di: «Mi amada es mía, y yo soy suyo. En este momento, está apacentando los rebaños entre los ríos, y puedo escuchar su canto, incluso en la distancia. Cuando vuelva, estará cansada y feliz. Y yo le daré de comer y velaré su sueño.»
Si te dice que tu hijo, al que has dedicado todo tu amor, no te corresponde, contesta: «El exceso de cuidado destruye el alma y el corazón, porque vivir es un acto de coraje. Y un acto de coraje es siempre un acto de amor.»
De ese modo, mantendrás la ansiedad a distancia.
Ella no va a desaparecer nunca. Pero la verdadera sabiduría de la vida es entender que podemos ser señores de aquellas cosas que pretendían esclavizarnos.

Manuscrito Encontrado en Accra

viernes, 15 de febrero de 2013

REFLEXIÓN


AL MORIR UN HOMBRE HIZO 3 PEDIDOS:





1) Que su ataúd fuese cargado por los mejores médicos de la época.
2) Que los tesoros que tenia, fueran esparcidos por el camino hasta su tumba.
3) Que sus manos quedaran en el aire fuera del ataúd a la vista de todos.

Alguien asombrado le pregunto cuales eran sus razones?
El explico:
1) Quiero que los mas eminentes medicos carguen mi ataud, para demostrar que ellos NO tienen ante la muerte el poder de curar. 2) Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros, para que todos puedan ver que los bienes materiales aqui conquistados, aqui se quedan.
3) Quiero que mis manos queden descubiertas fuera del ataud, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacias, y con las manos vacias partimos, al morir nada material te llevas...

"EL TIEMPO" es el tesoro mas valioso que tenemos, podemos producir mas dinero, pero no mas tiempo...!

EL MEJOR REGALO que le puedes dar a alguien es TU TIEMPO

traductor